Era la suya una vida mediocre, como la mayoría, por no decir la totalidad, aunque algunos se empeñen en demostrar lo contrario.
Pero ocurrió algo extraordinario: su vida vacía empezó a llenarse un poco, gracias a dos cosas que descubrió y que le dieron sentido: la música y el cine.
Al principio no captó del todo la importancia de estos factores. Veía películas y oía música, le gustaba hacerlo pero no era vital para él.
Pasados algunos años de su descubrimiento, se vio acorralado por la vida y sentía que ella para él no tenía ningún sentido.
Meditó largamente y tomó una decisión: prescindir de la vida. Buscó la forma como hacerlo, y antes de prescindir de ella, quiso hacer una última prueba.
Se procuró un proyector, películas, un tocadiscos y discos.
Y preparó su habitación: allí no estaba él solo, sino que con él estaban todas las estrellas del celuloide y del disco que a lo largo de los tiempos han sido.
Y donde más se veía, colocó dos carteles gigantes: en uno estaba Marilyn, en el otro Chaplin.
Cerró la puerta y allí estuvo viéndolos y oyéndolos a todos. Cuánto tiempo estuvo es algo que no puede saberse ni podrá saberse nunca.
Para él, allí dentro, el tiempo no existía, jugaba con él y podía ir atrás o adelante deslizándose sobre él sin importarle nada de lo exterior.
Para los que estaban fuera, su tardanza era alarmante, pero les había advertido que no le molestaran, y así lo hicieron. Pasado mucho tiempo no pudieron resistir más y abrieron la puerta de la habitación.
Para su sorpresa, allí no había nada. Era una habitación vacía. ¿Cuándo se habían ido todos? Nunca se supo.
Aunque puede ser que todavía estén allí, transcendidos en tiempo y espacio, sin que puedan verles ni oírles quienes no sientan la música y el cine como ellos. Y puede ser que estén allí mezclados, haciendo su propia película musical, en la que Marilyn, Chaplin y él sean los protagonistas, y todos los demás les ayuden a realizar la mejor película con la mejor música de todos los tiempos.
Y si alguien se empeña en decir que esto no es cierto, que me diga dónde están Marilyn, Chaplin y él.
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