Una situación cualquiera es la demostración matemática de que nada es lo que parece. [Ejemplo: una conversación entre unas cuantas personas, con unos cuantos espectadores. Imagínese: 1º) La idiosincrasia de cada uno de los participantes; 2º) Lo que cada uno dice o escucha; 3º) Lo que se imagina al oir o hablar; 4º) La opinión que le merece lo que dice o escucha; 5º) La opinión que le merece quien lo dice y quien lo escucha; 6º) La opinión que de ahí saca de la situación; 7º) Cómo actúa después; 8º) La coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace; 9º) Cómo justifica el paso de la teoría a la praxis; etc. Ahora, tomemos a uno cualquiera de ellos y sigamos todos los pasos anteriores (tomamos nota); y así con todos los participantes. Por último, mezclemos los pasos para simultanear pensamientos y acciones de todos en cada instante. Esa es la situación real]. La realidad es una tautología del absurdo. Ionesco y Dios son grandes amigos. Sólo en soledad no hay absurdo, ni diversión, ni vida. Sin embargo, sólo desde la soledad se es uno: Ionesco o Dios.
Como ejercicio, estaría bien a partir de ahí hacer algo al estilo "absurdo" -> cualquier situación entre dos amantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario