"'Hoy es un día gris. Uno de esos días en los que a uno le atrae especialmente la idea del suicidio'. Buen comienzo para una historia" –pensó. Y siguió andando. ¿Hacia dónde? ¿Por qué? ¿Cuándo?
Eso es lo de menos. El caso es que siguió andando, un camino que le pareció interminable. Por diversos factores que coinciden, a uno le parece que algunas veces nada sirve de nada.
"Apostaría a que hoy tengo periodo crítico en mis biorritmos" –pensó.
Y siguió andando, sin ganas; le parecía que no tenía ningún sitio fijo donde llegar, pero eso no importaba. No podía pararse: si lo hacía tendría que pensar adónde iba, y eso no le atraía demasiado.
Con frecuencia bajaba la vista y veía el suelo deslizarse lentamente bajo sus pies. 'Por qué no se suicida uno cuando tiene ganas es algo que no puedo explicar. Supongo que será por las convicciones morales tradicionales inculcadas años atrás.' –seguía reconstruyendo la historia.
"Nunca me había parado a pensar por qué escribo mentalmente estas historias que nunca llegan al papel" –pensó. "Y ahora se me acaba de ocurrir una buena razón: esa es la vía de escape de lo que la moral cristiana tradicional llamaría 'malos pensamientos'. Parece mentira que estén tan arraigados en mi mente los pilares de esa moral cuando intento por todos los medios alejarlos de ella y estoy convencido de que no sirven para nada."
Seguía andando, con su andar cansino, sin mirar los objetos y personas que se deslizaban por ambos lados a su paso.
'La razón de ese ansia de suicidio debe de estar en el deseo de que pase algo importante en la vida de uno.' –siguió escribiendo mentalmente.
"El problema es que ese algo importante siempre tiene que venir causado por uno mismo, y luego las consecuencias tienen que ser atribuidas a la propia actitud. Si ese acontecimiento viniera del exterior, sin ser provocado por nosotros mismos, está claro que la actitud a tomar no vendría dada reflexivamente" –pensó. "Sería una actitud tomada a raíz de unos acontecimientos exteriores (buenos o malos, eso es lo de menos) ajenos a la propia voluntad. Pero la mayoría de los acontecimientos exteriores son tan insustanciales, tan banales, que no vale la pena tomárselos en serio, ni aun agrupándolos todos."
'Y si no viene del exterior, ha de ser provocado el acontecimiento por uno mismo. ¡Paradoja! Para sentirte vivo debes matarte'.
"Estoy harto de darle vueltas a la cabeza. Se me va a desenroscar."
Empezó a caminar más aprisa, creyendo ingenuamente que si su mente estaba ocupada en esa tarea, no seguiría maquinando. Pero no fue así.
'Pero si no te sientes vivo es porque estás muerto. Hemos llegado a un callejón sin salida. Mejor dicho, a dos callejones con la misma salida: la muerte'.
"Ya estoy alucinando; parece mentira, a mis años."
"Bueno, hablando de acontecimientos, vamos a provocar uno ya que no viene del exterior."
Y antes de que se diera cuenta, sus pies le habían conducido a un antro lleno de gente bebiendo.
Y antes de que se diera cuenta, trago tras trago, ya estaba ebrio.
Sus pies le sacaron de allí y se encontró otra vez en la calle, andando.
"Así pues hemos vuelto a las andadas" –pensó.
Pero no se refería a la borrachera, sino que estaba otra vez devorando baldosas con su andar cansino de los días grises.
"Un día de estos (gris), estoy seguro de que me voy a parar en medio de la calle y me voy a quedar ahí hasta el final."
"Me lo temía. Cuando estoy borracho, pienso más en lugar de olvidar. Me gustaría olvidarlo todo, todo. ¿Pero cómo? He probado las formas posibles, y no lo consigo."
'Esa es la respuesta: para olvidar hay que estar muerto. Puede ser según el primer callejón: estando vivo sin sentirse vivo, se está muerto. También puede ser según el segundo: ahora no te sientes vivo; deseas sentirte vivo aunque ´solo sea una milésima de segundo, con un acontecimiento importante, trascendental, vital, por llamarlo de alguna forma; al mismo tiempo deseas olvidarlo todo, y para eso está la muerte. Solución al enigma del segundo callejón: el suicidio'.
"Este párrafo es demasiado largo, debería acortarlo. No, mejor dicho lo que debería hacer es dejar de escribir cuando estoy borracho. Doy muchos rodeos."
Sus pasos cada vez eran más cortos y sus pies cada vez eran más lentos. Le daba la sensación de estar parado.
Esto ya se está prolongando excesivamente. Hay que ponerle fin."
'Fin.'
Sin darse cuenta, se paró. Pero no intentó moverse, sino que aceptó la situación.
Nota del autor: llegado este punto de mi historia, debería haber hecho llegar la muerte al personaje, ya que aquí debería acabar mi historia, pero reflexionando un poco me he dado cuenta de que si le hago llegar la muerte, es en gran parte éste un acontecimiento exterior a él, lo que podría contradecir algo de lo dicho en la historia. De ahí que a partir de ahora, para evitar este factor (que no deseo), la narración no sea mía sino del protagonista, y por tanto, en primera persona. Lo que hace no es porque yo lo quiera ni sale de mi pluma, lo hace él por sí mismo.
Pero inmediatamente volví a andar. Seguí reflexionando, con mi media borrachera encima.
"Decididamente tengo que hacer algo. He estado demasiado tiempo esperando ese acontecimiento externo. Durante una época creí que ese acontecimiento que cambiaría mi vida podría ser el gran amor que espero todavía. Pero ni esperándolo ni forzándolo he conseguido que llegue. Y desde mi punto de vista sólo amor y muerte pueden merecer la pena en esta vida. Aunque no sé lo que son etas cosas, ya que no he probado el amor, que requiere alguien para hacérmelo degustar, llámesele hombre, mujer o dios, estoy dispuesto a probar lo que resta que pueda merecer la pena en esta vida: la muerte" –pensé.
Me paré y me senté en un banco.
"Y está claro que no voy a escoger el primer callejón por razones evidentes:
-Tarde o temprano me llevaría al segundo; supone una pérdida de tiempo.
-Ofrece menos ventajas que el segundo, claramente especificadas en mi última historia.
Así pues, está clarísimo que voy a elegir el segundo callejón."
…………………………………………………………………………………………….
Tras esto, por voluntad propia, su parte inmaterial (llámesele sustancia pensante, alma…) desapareció previo trámite de la inmovilización definitiva de su parte material (llámesele sustancia viviente, cuerpo…), acto este último comúnmente llamado "suicidio".
No hay comentarios:
Publicar un comentario