Reivindicamos lo asimétrico porque es una forma de belleza marginal: un dardo contra ojos de cristal y demás prótesis, en este geriátrico de fósiles sin neuronas. La mayor muerte a nuestro alrededor es la congelación de una idea, la embolia que preside gobiernos para mansos y/o marujas. [CONTINUARÁ]
Y tras el desencanto de los días adolescentes llegará la traición de uno contra sí mismo: verse delatado como en un espejo, ante el mundo adulto; y no poder protestar porque ya se es uno de ellos. Entonces las lágrimas empezarán a ser saladas, y llegaremos los disfrazados de adulto, para mostrar en un guiño de incongruencia,,, esa especie de brillo ya para siempre olvidado, ese catálogo de misterios abominables por inaprehensibles. Llegaremos y habrá quienes nos reconozcan sin delatarnos; también quienes nos delaten sin reconocerse en nosotros, multiplicando sus canas. Permaneceremos a su muerte, y tú si nos abrazas. En esta guerra contra la madurez somos una avanzadilla, una máquina del tiempo infiltrada entre ese enemigo que todos lleváis dentro. [CONTINUARÁ]
Hacemos sabia a la naturaleza, porque desapareceremos sin descendencia física: sólo acólitos y protestantes deshilachados serán nuestros abortos encarnados, cerebros amorfos y entidades antiestéticas. Para este siglo sólo hay una alternativa a la desaparición: la destrucción. ¡Qué solo está el hombre! Nos buscamos en la carne, con la conciencia de resbalar por su textura; su atractivo desaparece cuando falta la penetración de la materia, cuando aquello que poseemos entre las manos es lo que más desposeemos.
[CONTINUARÁ]
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