11.4.11

Una tarde...

Una tarde de primavera, mientras paseaban por el jardín fragante, el maestro rompió el silencio y le dijo al discípulo:

—Por favor, cuéntame. ¿En qué he fallado?

Comoquiera que el discípulo se detuvo y le miró a los ojos con su joven fuerza, el maestro insistió:

—¿Por qué no me amas?

Silencio.

Se encaminó hacia la puerta y nunca se le volvió a ver.

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