25.2.13

LA HOJA ROJA

Probablemente el lector nunca haya oído esta, que es la verdadera, versión de todo lo que ocurrió. Puede que hasta sus oídos haya llegado otra, pero está muy desfigurada por los intereses, que por otra parte, son tan contrapuestos que sería inútil intentar enumerarlos. Baste decir que principalmente la religión ha sido la causa de la deformación de los hechos, que son los siguientes:
Tras estar una semana currando como un loco, llegó Dios al lunes. [Nota del autor: es preciso recordar que antes la semana empezaba el martes, y así tras seis días de trabajo (martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo), llegó el lunes], día en que descansó "Y vio Dios que estaba bien" (descansar). Claro que luego, sólo por joder al personal, se instituyó día de descanso el domingo ¡con lo bien que estarían los lunes si fueran fiesta! Claro que este cambio tiene su explicación, pero no adelantemos acontecimientos.
Era el lunes, y era fiesta, eso está claro ¿no?; bueno pues los días de fiesta la gente se va a dar un voltio a la plaza, pero en aquella época no había plaza, y Dios se dedicó a vacilar un rato. Y aunque era el día de descansar, como no le veía nadie ¡zas! fabricó al hombre, vamos que apareció un tío con muchas arrugas en la cara porque estaba mal puesto el termostato. Y le preguntó Dios:
-¿Cómo te llamas?
-Reagan.
"Y vio Dios que no estaba bien". Intentó cogerlo para remodelarlo pero se le escapó, y ahora anda jodiendo la marrana. Bueno, el caso es que Dios no se preocupó de buscarlo y así están ahora las cosas. Hizo otro y le dijo:
-¿Cómo te llamas tú?
-Adán.
-¡Ah, bueno! Tú puedes quedarte. A ti te regalo esta finca que se llama paraíso, vas a estar de puta madre pero ten cuidado no se te escurra coger lo de estas plantas, si no te echo.
Las plantas en cuestión eran ni más ni menos que cannabis. Sin comentarios. El caso es que Adán se aburría ¡normal!, y estaba dejado de la mano de Dios (que cuando Adán dormía se cogía unos colocones de agárrate y no te menees a cuenta de la plantita en cuestión). En una de esas que Adán dormía plácidamente, llegó Dios y le hizo la mayor putada de la historia de la humanidad: fabricó a la mujer, los reunió y les dijo:
"Hala, a follar como locos".
Y Adán se lo pasaba como Dios. Mejor dicho, cada uno iba a lo suyo. Adán dale que te pego con Eva, y Dios por otro lado de la finca porro va porro viene. Pero la envidia cochina hizo que Dios viera que Adán se lo pasaba mejor que Él y le hiciera la verdadera putada.
Una noche le llamó y le dijo:
-Mira, tío, te estás pasando. Te voy a poner un límite. Porque si no os vais a quedar secos.
Y señalando al firmamento, dijo:
-¿Ves aquella cosa blanca? (Acababa de fabricar la luna).
-Sí.
-Bueno, pues coincidiendo con el ciclo lunar, no vas a poder follar un par de días al mes más o menos.
-¡Qué dices! Con esta polla que tengo, ya pueden venir lunas, tío.
Y Adán se largó. Y se fue pensando que ya estaba el tío aquel con otro ciego en el cuerpo.
Pero a la mañana siguiente, cuando Adán todo ufano pretendió hacer pichichi con Eva (como todos los días y a todas las horas, que entonces no existía el fútbol), se encontró con que ¡oh, sorpresa!
-Eva, hija, ¿qué pasa que tienes la hoja roja?
-No sé chico, pero yo que tú no haría lo que estás pensando.
Y para sorpresa de Adán, que ya estaba más cachondo que un preso, le enseñó la empanadilla.
Maldiciendo y con razón, Adán se largó.
-Me cago en la luna y en la madre que la parió. [Nota del autor: como todo el mundo sabe, "lunes" es derivado de luna, y tras la putada, normal que Adán cambiara el día de fiesta y pusiera el domingo como pudo poner otro cualquiera. Queda pues explicado lo que antes quedó pendiente.] ¿Y ahora qué hago yo? Pues ya me la machaqué bastante antes de que viniera Eva. Y se puso a andar a lo loco. Y andando llegó al "arbusto prohibido", que por una de esas casualidades estaba solitario. No había nadie excepto una mula, la que usaba Dios para los desplazamientos largos. Lo que había pasado es que a Dios le habían entrado ganas de cagar y había dejado allí la plantación, la mula, el papelillo y el cartón. Pero también se había dejado el mechero, y Adán, que ya había visto películas de porretas, se percató enseguida, se hizo un peta y se cogió un colocón que te cagas. Y alucinando estaba cuando le entraron ganas de follar, y como lo que más a mano tenía era la mula, ¡pues hale!, a joder a la mula. Por cierto, que esta mula fue la que después de muerta dejó la quijada por ahí, la pilló Caín y se cargó a Abel. Pero bueno, en esto salió Dios del retrete y vio a Adán con un canuto en la mano, follándose a la mula y alucinado gritó:
"Ah, cabrón, ¿no hace uno más que irse y te fumas su hierba y le pones los cuernos?".
Y Adán pasando de todo hasta que se corrió, y Dios le echó del paraíso y le dijo:
-"Por haber fumao del árbol de la ciencia del bien y del mal, te tocará currar como un cabrón, y cuando te guste llegará el paro, y después la guerra nuclear".
Y le hizo un corte de manga, le pegó una patada en el culo y lo echó de verdad. Y a la mujer también, claro, que ya empezaba la igualdad.

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