8.4.11

VARIACIONES ACRÓSTICAS DE LO TELÚRICO

A Lezama Lima

Rodeando sin prisa el universo, se va acercando poco a poco lo inevitable; quién sabe qué oscuras fuerzas se tejen para que cualquier suceso tome forma. Puede ser un destello de luz, algo que nos acerque a lo que de verdad son las cosas. Si se pudieran descifrar los acontecimientos, quizá se verían mensajes que no proceden de lugar alguno, pero están ahí. Un emisario del cielo es al mismo tiempo la señal que nos recuerda cómo no hay nada divino, sino aquello que somos capaces de incomprender.

¿Es acaso el sol lo que hace posible que existan las cosas? Suavidad, cadencia, algo dulce, curvo... una mano acaricia un seno igual que el agua rodea la piedra que está en el centro del río; o el aire, que no existe, se atraviesa con la mirada. Qué sea el amor nadie lo sabe, pero yo estoy de este lado de la esperanza, cuando aún no se conocen los rostros.

Sólo nos pueden traicionar, hacernos daño, aquéllos a quienes otorgamos nuestra confianza. Porque sólo quienes nos conocen saben cómo herirnos.

Pero si alegremente abrimos al universo entero nuestros brazos para que de entre todos surjan quienes más nos quieren, quienes más quieren surgir, entonces cualquiera...

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