11.4.11

EN LOS ESPEJOS DE LA REINA SE ENCUENTRA LA PLAZA DE MÉXICO

Al Reino de León
A Arturo

Un recuerdo es un monolito; los mosaicos restos de otras gentes y otras vidas. Primero matamos las serpentinas de colores obscenos, los peinados rococó y las ínfulas doradas o rojas. Con el tiempo añoraremos nuestros desdoblamientos y serán metáforas, pinceladas o argumentos.

Se está cayendo el cielo, esta mañana es la nostalgia del agua cuando añora su origen. Llueve cálidamente, como un llanto del corazón; entre las fisuras del cristal se pueden contemplar abismos o paisajes increíbles, y sentir el vértigo de una tentación: acabar con todo y -por arte de magia- el destello de la vida es un resplandor, un espejismo.

Busquémonos en las libretas del recuerdo, quemando todo presente que no sirva para salvarnos de nosotros mismos: nuestro peor enemigo. Escalan por las atalayas -casi reptando- los venenos preparados para nuestra ausencia; luchar a cada momento contra conspiraciones es bruñir el ornato del futuro más querido, sí, pero también hipotecarnos... suenan los aldabonazos en el portón, ya nada queda... hasta el bullicio penetra por las ojivas. El tiempo pide nuestra cabeza.

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