9.4.11

COMPAÑÍA SANTA RITA, RITA. HACEMOS REAL LO IMPOSIBLE

Nos pusimos en contacto con un licenciado en Derecho que acababa de ganar unas oposiciones a notarías; se llama Raimundo (por eso todo el mundo le llama Rai) y se tiene empolladas bien todas las leyes. Cuando le propuse montar la Agencia, lo primero que hizo fue arquear las cejas y decir:

-Lo pensaré.

Según dijo después, estuvo un día entero consultando jurisprudencia y calculando las posibilidades. Al día siguiente me llamó:

-Creo que podemos hacernos ricos. Contad conmigo.

La idea de la Agencia de Seguros había sido mía, pero yo ya contaba para el trabajo sucio con Mariano, un chico de tierra adentro (pura estepa castellana) al que le daba igual vivir que morirse, hasta tal punto que no sabía qué hacer con la vida. Ahora no hay quien le quite las mujeres, pero por aquel entonces era depresivo y le daba igual prestarse a todo, así que le propuse lo de la Agencia porque sabía que aceptaría:

-Mira, Mariano, si el primer trabajo nos sale bien nos hemos hecho de oro, para siempre.

-No será tanto, pero vamos a verlo.

Así fue como aceptó.

El escándalo del primer trabajo que hicimos nos sirvió como plataforma de lanzamiento en el mundo comercial. Era un conocido, que fue al médico un día y le diagnosticaron cáncer. Cuando me enteré, le dije:

-Lo siento. Pero como sé que no te gusta el dolor y eres un cobarde, te propongo un negocio; lee esta póliza de seguros y dime si te interesa.

Cuando leyó el membrete se echó a reir, pero después se quedó pensativo y dijo:

-Claro, tendré que pagar ahora los 18 meses.

-Sí.

-Bien, hecho.

La noticia de su muerte sobrecogió al mundo lo normal en estos casos. Fue en la calle, pero yo sabía que Mariano no se iba a sobrepasar. Siempre fue un muchacho muy decente, incluso había llamado a la policía antes de hacerlo. Cuando le detuvieron, le tomaron por un loco, pero enseguida fuimos Rai y yo a verle a la cárcel.

El juicio fue un éxito; "la reciente ley que permite disponer de la propia vida es acorde con el derecho natural", fue la frase de Rai delante del Tribunal Supremo. Así, obrando conforme a la ley, los jueces no tuvieron más remedio que dejar a Mariano en libertad, y con esa sentencia que nos apoya seguimos trabajando.

Sobre todo vienen jóvenes que firman rápido, los pobres, pero si no hay urgencia física, obligamos a nuestros clientes a dejar transcurrir los 18 meses mínimos a módico precio cada mes.

Tenemos un plazo de 15 días para que Mariano "archive la póliza". Pero los clientes casi siempre acaban pidiendo prórrogas, así que nos hemos montado en el dólar y Mariano sólo tiene unas cuantas eutanasias pendientes. Rai no ha vuelto a defenderle, ya ni le procesan. El negocio va viento en popa. Somos la Agencia de Seguros de Muerte más próspera del país.

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